miércoles, 3 de diciembre de 2008

Discapacidad e innovación: we can


Hoy se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, que este año tiene como tema central "La Convención de las Personas con Discapacidad: Dignidad y Justicia para todos". Dicha Convención y su protocolo opcional entraron en vigor el pasado 3 de mayo y son instrumentos legales vinculantes que fijan las obligaciones de los estados en lo que se refiere a la protección y promoción de los derechos de las personas con discapacidad.Hasta ahora, 136 naciones han firmado la Convención y 79 su protocolo opcional, documentos que han sido ratificados por 41 y 25 países, respectivamente. España ha firmado y ratificado ambos y hoy se anuncia una mesa de seguimiento. Según la Encuesta de Discapacidad, Autonomía personal y situaciones de Dependencia (EDAD 2008) realizada por el INE (en colaboración con el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte (a través de la D.G. de Políticas Sectoriales sobre Discapacidad y el IMSERSO), la Fundación ONCE, CERMI y FEAPS). Según estos datos, el número de personas con discapacidad residentes en domicilios familiares asciende a 3,85 millones, lo que supone el 8,5% de la población, medio punto porcentual menos que en 1999. Los principales grupos de discapacidad entre las personas de seis y más años residentes en hogares son los de movilidad (6% de la población, vida doméstica (4,9%) y autocuidado (4,3%). Más de la mitad de las personas con discapacidad tienen limitaciones en su actividad debido a alguno de estos tres motivos. En el grupo de 80 y más años, estos tres grupos de discapacidad afectan a siete de cada 10 personas con discapacidad. Detrás de estas macromagnitudes hay personas con diferentes tipos de discapacidades. Recuerdo al fundador de una organización para discapacitados (Promi) –un médico, Juan Pérez Marín- cuando me contaba el motivo que le impulsó a desarrollar un entidad de este tipo: en su visita médica a una familia con un discapacitado psíquico lo vio atado a una cama. Eran los años sesenta. La organización llegó a insertar en el mercado laboral a miles de discapacitados a lo largo de su historia.No se decía discapacitados psíquicos. Se hablaba comúnmente de subnormales. Las conversaciones que mantuve con algunos de sus responsables y de sus responsables -a los que tuve la suerte de conocer- insistían que la línea de trabajo iba más por insertar en empresas -vease el Programa Inserta de la ONCE- que en crear "centros especializados y protegidos" (centros especiales de empleo,...etc). En otro momento, hace casi diez años, me llamaron desde el Ayuntamiento de Sevilla para impartir una conferencia en la entrega de reconocimiento a las entidades más innovadoras en materia de inclusión social. La entidad galordonada fue en aquél entonce Danzamobile, un asociación que utilizaba la danza como elemento de integración para discapacitados físicos y psíquicos (una iniciativa en una línea similar a la desarrollada por Kike Figaredo en Camboya). La cosa ha ido cambiado bastante desde aquella visión de que tener un hijo discapacitado era un estigma social y hoy podemos ver anuncios como los de la Obra Social de Caja Madrid que transmiten otra perspectiva de la discapacidad con sus potencialidades. Un hilo conductor en los spots publicitarios: la traducción literal del lema de la campaña de Obama: Sí, podemos (we can). La red también se hace eco de estos cambios. Surgen iniciativas para facilitar la accesibilidad y que los discapacitados -en sus diversas facetas- no queden excluidos, también por supuesto a nivel tecnológio. Un referente de integración y accesibilidad en el ámbito en las tecnologías es Technosite del grupo Fundosa de la ONCE. Tarde o temprano todos precisamos seguir integrados y que nos faciliten el acceso a la información, al conocimiento, a la participación, a la sociedad. Gracias a Dios todos somos "normales" y hemos necesitado, necesitamos y necesitaremos a los demás. Un enemigo permanente: las "barreras" que se encuentran a nivel de prejuicios y no valoran suficientemente la diversidad y su riqueza, a veces, como nos sugiere "El Principito", aunque realmente importante pero invisible a los ojos.