domingo, 5 de abril de 2009

Crisis y "Prosperitas": oportunidades en el microfinanciamiento


Prospéritas es una institución microfinanciera que ganó el primer premio al proyecto emprendedor 2008 del IE Business School, y cuyo objetivo es ofrecer microcréditos a la población de bajos ingresos de Colombia. 5,3 millones de microempresas y solo 16 instituciones que cubren el 17,9% de la demanda total vislumbran un esperanzador horizonte en tiempo de crisis para esta iniciativa. La idea de crear Prospéritas nació de tres colombianos: Marcela Torres, Francisco Noguera y Santiago Álvarez, miembros de una firma de consultoría estratégica en Bogotá que compartían la inquietud de combinar el mundo empresarial con el alivio de tantas necesidades existentes en la región. Su primera cliente fue Dalila. Ella tenía el sueño de tener un carrito de perros calientes para lo cual necesitaba el equivalente a 60 euros. Actualmentes es una institución microfinanciera que ofrece microcréditos y formación a empresarios de bajos ingresos en economías emergentes con objetivo de rentablilidad. Hay tres grandes grupos de instituciones que ofrecen microcréditos: las ONG, las instituciones financieras no bancarias, y los bancos. Las ONG tienen el potencial de lograr el impacto más alto debido a que atienden, por lo general, a los más pobres y además ofrecen servicios no-financieros como formación, comercialización, salud... pero tienen limitaciones de acceso a fuentes de financiación porque dependen de donaciones. Los bancos, que tienen infraestructura y metodologías de crédito que se adaptan mejor a los menos pobres de los pobres y tienen la capacidad de llegar a mucha gente. Las instituciones financieras no bancarias muchas veces son un esquema de transición de ONG a bancos. Son autosuficientes en su financiación (como los bancos), pero no mantienen la visión que tenían como ONG porque tienen un mandato de rentabilidad. Su reto no es fácil: necesitan 1,25 millones de dólares para lanzar el proyecto. Una vez en marcha, con 2.000 microcréditos se hace rentable. A un promedio de 500 dólares por microcrédito, se necesita una financiación de un millón de dólares para prestar. Con un buen screening, las tasas de morosidad en esta industria son muy bajas, en torno al 2-3%. Con una tasa de morosidad tan baja, pueden proponerle al inversor un flujo de fondos muy estable y en un mercado que no está muy afectado por los ciclos económicos. Hace unas semanas Universia-Knowledge@Wharton recogía una entrevista con los miembros del equipo de Prosperitas, Marcela Torrés, de Colombia, y Tomás Baylac, de Argentina, sobre el nacimiento de la empresa y las dificultades de hacer microfinanzas en tiempos de crisis.