jueves, 5 de noviembre de 2009

Hay que leer a la nueva Nobel de Economía


La profesora en Indiana University Elinor Ostrom ha sido galardonada con el Nobel de Economía. Que premien a una mujer en esta materia es un hito (la segunda) pero también nos interesa resaltar el hecho de su aportación: una defensora de la AUTOGESTIÓN DEL BIEN COMÚN, por tanto a contracorriente del pensamiento neoliberal imperante que propugna, implícita o explícitamente, el individualismo como la forma más eficiente de funcionamiento en el sistema económico. Mario Bunge, en un artículo breve publicado en La Nación (14/10/09) señala el origen de su obra más conocida: Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action (1990) . En 1968 la prestigiosa revista Science publicó el trabajo The tragedy of the commons donde del ecólogo Garrett Hardin argumentaba respecto a la ineficiencia de "lo colectivo". Su postulado es simple. Si todos los habitantes de una aldea tienen libre acceso a un pastizal común, todos pondrán a pastar tantos animales como puedan. De esta manera, el pasto no tendrá tiempo de volver a crecer, y el pastizal se acabará para mal de todos. La moraleja que sacó Hardin es que la propiedad sin propietario se deteriora hasta destruirse (argumentos similares a los que encontré en los ochenta sobre ineficiencia de las cooperativas de trabajo asociado -Alchian y Demstez, 1972-). Ostrom refuta a Hardin. Lo hace recurriendo a ejemplos históricos de autogobierno de bienes comunes, tales como tierras comunales (como los ejidos mexicanos), bosques (como muchos en la India), acequias (como las del Turia), pesquerías (como la del Maine) y tambos (como los del Gujurat). Como indica Bunge: el resultado neto es que lo que importa para preservar un bien no es la propiedad sino la administración. Tanto es así, que una empresa privada mal administrada no beneficia siquiera a sus propietarios (la crisis actual y la mala gestión bancaria es un ejemplo que nos afecta todos los días..). Además la economía experimental y la psicología social contemporáneas nos dan datos para explicar por qué tiene razón Elinor Ostrom y, por el mismo motivo, por qué no la tuvo Garrett Hardin. Este planteamiento sostiene el funcionamiento de muchas cooperativas -no sólo de nombre- que sigo descubriendo en los casi veinticinco años que llevo investigando sobre el tema y los pronunciamientos de instituciones como la Oficina Internacional del Trabajo, que mantiene la ONU en Ginebra, o como reiteradamente se pronuncia la Unión Europea en torno a la economía social. En el cooperativismo se ha abusado de "voluntarismo" y de "buenismo". A la hora de sostener la consistencia de la acción colectiva -cooperativa- se precisan no sólo argumentos fácticos -experiencias de éxito- sino teóricos y bien fundados como el de la nueva Nobel. Hay que leer a Ostrom y redescubrir que no sólo los valores nos sostienen...también la razón.