miércoles, 10 de noviembre de 2010

Prisión y rehabilitación: ¿una experiencia posible?

No es la primera vez que nos referimos en este blog a la necesidad de replantearse la experiencia carcelaria y afrontarla como un reto para la innovación social (ver Más innovación, más libertad o El córo de la carcel) . La carcél es una “invención social” de la que habitualmente decimos que es un “mal necesario”…en aras de la justicia, se intenta apartar las personas que infringen las normas y castigarlas por el mal cometido…Mejores instalaciones, medidas de seguridad sofisticadas…pero el sistema en sí mismo cambia poco. Hace unos meses tuve noticia (el 2 de octubre cumplió su décimo aniversario) de la labor desarrollada por la Comunidad Loiolaetxea (San Sebastian) una comunidad formada por cuatro jesuitas y ocho laicos(as) que comparten una casa y su vida con otras personas, la mayoría de ellas con experiencia penitenciaria, que buscan caminos nuevos de inclusión social. Además participan junto con otras asociaciones, fundaciones y administraciones públicas del campo de la inclusión social, en la red de intervención social de la ciudad y el territorio histórico de la provincia de Guipúzcoa y en varios grupos de reflexión sobre inmigración y procesos comunidatios. Este lugar de encuentro de diversas generaciones, edades, culturas, religiones y experiencias de vida se convierte en todo una experiencia innovadora –a nivel social- (rehabilitación, inclusión social, encuentro intercultural,…) con planteamientos vitales que nos hacen repensar ciertos problemas sociales –como la rehabilitación penitenciaria- que nos interesa pensar que están resuelto. En un documento publicado por esta comunidad en el Suplemento del Cuaderno núm. 167 de Cristianisme i Justicia- (n.203) - Abril, 2010 se plantean varias preguntas clave a la hora de “reinventar” la situación que viven 76.000 personas privadas de libertad en todo el estado español que ahora transcribimos desde su planteamiento innovador:

¿Cómo solucionar los daños que nos causamos unas personas a otras? La respuesta que hoy mayoritariamente damos es “pagando lo que hacemos en la cárcel”, pero afortunadamente hay otras muchas. ¿Es siempre un juicio la mejor manera o se puede ir impulsando la mediación reparadora entre las personas víctimas y aquellas que les han hecho daño?

¿Y si quien tuviese la desgracia de entrar en prisión fuese yo? Nadie está libre de caer en una situación así. Si yo experimentara la desgracia de padecer un paro de larga duración, una ruptura de mis relaciones primarias de pareja-familia, una pérdida de ingresos, una enfermedad mental… ¿Qué institución, (prisión u otras) me gustaría encontrar para poder rehacer mi vida, y no para hundirme
más?

– Si las personas reclusas van a volver a la sociedad, ¿cómo queremos que vuelvan? ¿Recuperadas o en la misma situación en la que entraron? ¿Tenemo claro que más personas en la cárcel no nos garantiza en el futuro una sociedad más segura, más cohesionada o más equitativa?

¿En qué medida son caras las medidas alternativas a las medidas de prisión en relación a las ya existentes?Aplicar en las macrocárceles a todas las personas reclusas el mismo estándar de seguridad (el más caro) sin necesidad de ello, es una inversión dispendiosa. Las medidas de cumplimiento alternativo son más baratas y mucho más eficaces y seguras a medio y largo plazo que el cumplimiento en un centro penitenciario.

¿Hay alternativas reales a la prisión? Hay muchas y todas aprobadasen nuestro ordenamiento. Por citar algunas:


1) los pisos tutelados para permisos en segundo y tercer grado;
2) los cumplimientos alternativos para toxicómanos;
3) los centros tutelados para mujeres (teniendo en cuenta también a las madres con hijos menores de 3 años);
4) los centros para personas presas con problemas de salud mental y enfermedades crónicas,
5) los trabajos en beneficio de la comunidad…

Además en muchas ocasiones las víctimas pueden ser mucho mejor reparadas a través de estos tipos de cumplimiento.

Posiblemente no es un tema que nos preocupe...el aislamiento de los que sufren la cárcel es suficiente para "anestesiarnos" sobre la importancia o la urgencia de este problema no resuelto...de nuevo la acción conjunta de las organizaciones del Tercer Sector preocupadas por la inclusión social prodrían mostrar su capacidad de riesgo para afrontar esta realidad desde un enfoque diferente y alternativo...