viernes, 19 de noviembre de 2010

Un Techo para Chile: replicabilidad e incidencia social

Esta ONG -creada en 1997 por el sacerdote jesuita Felipe Berrios con un grupo de jóvenes universitarios- se planteó combatir los problemas de pobreza tomando como punto de partida la construcción de viviendas de emergencia -conocidas en Chile como "mediaguas"- que proporcionaran a las familias un techo digno bajo el que vivir, para luego seguir actuando sobre otros aspectos de la exclusión social. Desde sus inicios, el proyecto tuvo como base el trabajo voluntario de estudiantes universitarios apoyados por jóvenes profesionales y empresas del sector privado, que aportan financiación.
Un Techo Para Chile -premiada por la CEPAL como experiencia de innovación social- ha sido tomada en cuenta por las autoridades de su país hasta el punto de convertirse en una referencia de la política pública, pero además su experiencia ha sido emulada en otros países. En efecto, la ONG trabaja hoy en 18 países de la región bajo el nombre de Un Techo Para Mi País, y además el proyecto está siendo evaluado por el Banco Mundial para detectar el impacto de la entrega de viviendas de emergencia en la calidad de vida de los asentamientos en México, El Salvador y Uruguay.
La constatación de que esta iniciativa es tenida en cuenta por los gobiernos tuvo su punto más destacable a raíz del terremoto que asoló Chile en febrero de este año. El entonces recién asumido gobierno de Sebastián Piñera asignó a Un Techo Para Chile la responsabilidad de construir la mitad de las 40.000 "mediaguas" que se necesitaban urgentemente en las zonas devastadas para proteger a las familias damnificadas del frío y la lluvia antes de que llegara el invierno austral.Con 30 millones de dólares obtenidos en la colecta pública Teletón, Un Techo Para Chile levantó en tiempo récord 23.000 viviendas de emergencia, explicó a Efe su directora ejecutiva, Javiera Pizarro.
No era la primera vez que esta ONG trabajaba bajo la presión de levantar aldeas tras una catástrofe natural. De hecho, el nacimiento de Un Techo Para Mi País tuvo que ver precisamente con un terremoto: el que devastó El Salvador en 2001, recordó a Efe Francisco Irarrázaval, entonces un joven voluntario y hoy secretario ejecutivo del Programa Barrios y Aldeas, del Ministerio de Vivienda de Chile.
Una de las experiencias más esforzadas que le ha tocado vivir a Un Techo para Mi País tuvo que ver también con otro terremoto, el ocurrido en Haití apenas cinco semanas antes que el de Chile, y en el que murieron más de 200.000 personas. Pese a la falta de apoyo de las autoridades de un país que padece gravísimos problemas sociales y políticos, y donde conseguir madera para una cabaña puede ser incluso peligroso, la organización ha conseguido habilitar 500 viviendas, y para enero de 2011 proyecta construir 2.000 más.
En Chile, en los trece años que lleva funcionando, han levantado más de 50.000 "mediaguas" (incluidas las construidas a raíz del terremoto), ha capacitado a 7.500 pobladores, ha entregado 1.500 créditos a microempresarios, ha abierto 50 bibliotecas y ha convocado a 20.0000 voluntarios.
El quinto terremoto más devastador de la historia echó por tierra el sueño de esta ONG de que en 2010, el año del bicentenario de Chile, ya no hubiera campamentos, pero sus voluntarios y dirigentes están seguros de que lo lograrán dentro de poco tiempo.