jueves, 5 de febrero de 2009

Elites filantrópicas y capitalismo creativo

La Fundación Gates –uno de los grantgiving estadounidenses más famosos, premio Príncipe de Asturias 2006-, que a mediados de 2007 tenía una dotación de 37.600 millones de dólares, dirige su atención a mejorar la atención de la salud y luchar contra la pobreza en el mundo en desarrollo, así como a estimular el acceso a la educación y la tecnología informática en Estados Unidos. Detrás, Billy Gates y su esposa y ... algunas controversias. En el Foro de Davos, el cantante Bono de U2 dijo de la transición de Gates hacia la filantropía que “creo que es algo extraordinario que este hombre vaya a cambiar el mundo no una sola vez, sino que esté preparándose para volverlo a cambiar”. No sé si ese cambio (o de esa forma) es el cambio que el mundo necesita. En todo caso Gates acuñó el término “capitalismo creativo”, según el cual “los gobiernos, las empresas y las organizaciones sin fines de lucro trabajen juntos para que el alcance de las fuerzas del mercado dé más de sí y que la gente pueda obtener ganancias o reconocimiento al hacer un trabajo que ayude a superar las desigualdades en el mundo”. Convencido de que “hay dos grandes fuerzas en la naturaleza humana: el interés propio y el cuidado de los demás”, y según su discurso el año pasado ante el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza) su visión implica “un sistema en que los incentivos de mercado, incluyendo las ganancias y el reconocimiento, hagan que esos principios favorezcan más a los pobres”. “Por supuesto que el reconocimiento que una empresa obtiene por sus buenas obras puede tener valor mercantil”, dijo Gates en Davos. “Mejora la reputación de la empresa, anima a los consumidores y atrae buenos empleados a la organización. En un mercado en donde no es posible obtener ganancias, el reconocimiento se canjea por la ganancia”. Pero la fortuna de Gates son sólo un punto para comenzar a desarrollar su potencial filantrópico y el de su fundación. El financiero Warren Buffett, director ejecutivo de Berkshire Hathaway, calificado de la segunda persona más rica del mundo después de Gates, ofreció en 2006 gran parte de su riqueza a la Fundación Gates, en forma de fondos paralelos que lo que hacen es duplicar la cantidad anual de las donaciones. Todo lo que supone esta fundación es sólo un botón de muestra del fenómeno filantrópico elitista en Estados Unidos. Algunos datos obtenidos del trabajo de López Novo y Pérez Diaz (2009) sobre esta realidad estadounidense:

-En el año 2005, había en los EE UU unas 66.000 fundaciones grant-giving: vehículos para la canalización de fondos a organizaciones sin ánimo de lucro.


-63.000 eran fundaciones privadas independientes, generalmente familiares, 2.600 eran corporativas y hay un pequeño segmento de 700 fundaciones comunitarias.


-Entre 1990 y 2005, el número de fundaciones independientes se incrementó en un 226 por cien (pasando de cerca de 29.000 a 63.000), sus activos en dólares constantes crecieron un 250% y sus contribuciones a terceros un 254%.


-Las fundaciones grant-giving independientes son una expresión de la riqueza personal, y por tanto, tienden a crecer a medida que el crecimiento económico crea nuevas bolsas de riqueza. En este vasto segmento de fundaciones independientes grant-giving se localiza las llamadas élites filantrópicas: sólo el 10% de las fundaciones cuentan con dotaciones de capital que superan los 10 millones de dólares, un 3% supera los 25 millones de dólares y un 1% los 100 millones de dólares.


-El segmento de las grandes fundaciones grant-giving comprendía, en el año 2005, probablemente unas 2.500 fundaciones (700 de las cuales serían fundaciones muy grandes) y habría otras 5.000 fundaciones de tamaño medio.


-No obstante, los miles de millones de dólares en ayudas que contribuyeron las fundaciones norteamericanas en el año 2005, sólo representaban el 12% de las contribuciones filantrópicas totales que se realizaron en los EE UU en dicho año, lo cual nos da una idea de la magnitud fuera de lo común que alcanza la filantropía en este país.

Recientemente Matthew Bishop -editor en The Economist- ha escrito un libro sobre este fenómeno titulado Philanthrocapitalism: How the Rich Can Save the World. El Centro de Innovación Social de la Universidad de Stanford le ha hecho una entrevista a la que podéis acceder en los podscats permanentes de este blog.

En España somos más de microgiving y de donar sangre y órganos....cada uno es como es….