sábado, 26 de febrero de 2011

La importancia de la “transferencia libre”


El arroz es el principal alimento para más de la mitad de la población mundial. En la actualidad la media de consumo por habitante y año en Asia es de 108 kilos, mientras que en el África subsahariana asciende a 33 kilos. En la década de los 50 y ante el crecimiento de la población asiática, el peligro de desabastecimiento presagiaba una crisis alimentaria. Actualmente la demanda de arroz sigue creciendo. Según datos de la FAO, en todo el mundo se dedican 151 millones de hectáreas al cultivo del arroz; de ellas 132 millones están en Asia, y 8 millones en África. Algunas previsiones estiman que es necesario un aumento del 70 por ciento en la producción mundial para cubrir las necesidades del mercado global en las próximas dos décadas. Las regiones de secano, donde los cultivos son actualmente muy poco productivos, son las más susceptibles de mejora. Los agricultores de estas áreas están entre los más pobres del mundo.
Desde estas necesidades de desarrollo tan acuciantes el Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI) se erige como un centro de investigación y formación agraria sin ánimo de lucro con sede en Los Baños (Filipinas), que tiene por objetivo mejorar las condiciones de vida de las poblaciones que dependen del arroz como fuente principal de subsistencia. Creado en 1960 con el apoyo de la Fundación Rockefeller, la Fundación Ford y el Gobierno de Filipinas, el IRRI colabora con múltiples instituciones internacionales del ámbito agrario y alimentario, así como con otras organizaciones sin ánimo de lucro, como la Fundación Bill y Melinda Gates.
Esta institución ha merecido recientemente el premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Cooperación al Desarrollo -candidatura presentada por el National Graduate Institute for Policy Studies de Japón- “por la calidad de su investigación, que le ha permitido obtener nuevas variedades de arroz adaptadas a las diferentes zonas de cultivo en Asia, aumentando significativamente su eficiencia y sostenibilidad en numerosos climas”.A ello se suma “su capacidad de transferir los resultados de la investigación, trabajando con equipos y organizaciones locales de países asiáticos y subsaharianos y poniendo sus variedades a libre disposición de los agricultores. De esta forma, el IRRI ha conseguido la difusión y adopción efectiva de sus innovaciones, con el consiguiente incremento de la producción de este alimento básico”. El jurado considera que “el IRRI ha logrado mejorar las condiciones alimentarias de las poblaciones de los países menos desarrollados y su base agrícola, facilitando su despegue económico. Por todo ello, el IRRI constituye un claro ejemplo de impulso y aplicación de la investigación científica al servicio del desarrollo”.
A lo largo de las últimas cinco décadas esta organización ha tenido un papel clave a la hora de lograr el aumento de la producción de arroz, sobre todo en Asia. Estimulando la investigación científica en esta área, y trasladando los avances del laboratorio al campo, los investigadores del IRRI han desarrollado nuevas variedades de arroz más productivo, más resistente a las enfermedades y con menos necesidad de agua. Actualmente, su investigación busca además reducir el uso de pesticidas y el impacto medioambiental asociados al cultivo de arroz en épocas anteriores. El IRRI ha establecido también el mayor banco mundial de arroz, el International Rice Genebank, que contiene más de 100.000 variedades silvestres y cultivadas de esta planta y actúa, por tanto, como un seguro contra la pérdida de biodiversidad. Este banco permite investigar con métodos tradicionales y biotecnológicos nuevas variedades de arroz con las que hacer frente a las amenazas derivadas del cambio climático, como las variaciones en las temperaturas y en el patrón de lluvias, o el aumento de las sequías. Otra característica del centro es que incorpora y promueve la formación de agricultores y expertos en investigación agraria en países en vías de desarrollo. En los últimos años, las actuaciones científicas y de formación del IRRI han empezado a extenderse también a regiones de África y América Latina.