martes, 16 de junio de 2009

Refugiados: gente real, necesidades reales


Ayer ví con mi familia una película preciosa en TV2: Vete y vive. En ella, una madre etíope, sin ser judía, impulsa a su hijo a que declare ser judío y así salir del campo de refugiados para que no muera de hambre, aún cuando ni uno ni otro son descendientes del pueblo de Israel. El niño llega a Tierra Santa (cuánto recuerdos de cuándo estuve por esos lugares en 1982...). Y como figura como huérfano le adopta una familla sefardita francesa que vive en Tel-Aviv. Pasa la infancia atemorizado de que se descubra su doble secreto, su doble mentira : no es ni judío ni huérfano, sólo es negro. Con el tiempo, irá descubriendo el amor, la idiosincrasia judía y la cultura occidental (hay escenas de la vida en los kibbutz...). Pero también el racismo -curiosamente entre los propios judíos-y la guerra en los territorios ocupados. Se hará judío, israelí, francés, tunecino sin olvidar nunca a su verdadera madre y su verdadera naturaleza: un etíope salvado de la muerte... La escena final transcurre en un campo de refugiados etíopes en Sudán, lo que enlaza perfectamente con la celebración del Día Mundial del Refugiado (el 20 de junio). En 2009 el lema elegido es "Gente real, necesidades reales". El mensaje tiene como objetivo cambiar la percepción de que los refugiados son un problema y hacer que la gente entienda que son personas como nosotros, personas con necesidades reales. ACNUR y otras organizaciones que trabajan por la defensa de los derechos de los refugiados invitan a ciudadanos y ciudadanas a reflexionar sobre las causas y efectos del refugio; incitan a participar en la defensa de los derechos de los hombres, mujeres y niños que se han visto obligados a huir de su hogar, porque temían por su vida, su seguridad o su libertad. Una de las piezas centrales para el Día mundial del Refugiado es el cortometraje titulado “Gimme Shelter”, dirigido por Ben Affleck y con música de The Rolling Stones, cuyos derechos han sido cedidos al ACNUR. “Gimme Shelter”, que significa “Dame Cobijo”, muestra el sufrimiento de las familias congoleñas que huyeron con prácticamente nada y que ahora se ven obligadas a encontrar refugio en cabañas improvisadas y con muy poco para vivir. El conflicto en Congo se ha cobrado la vida de 5,4 millones de personas en los últimos 10 años y se calcula que cada día mueren 1.000 personas. El objetivo de la campaña es conseguir fondos que se destinarán a paquetes de asistencia humanitaria, bidones de agua, utensilios de cocina, mantas, esterillas, mosquiteras y lonas plásticas para que esas familias desprotegidas tengan un techo -como el que reivindica la canción- que va más allá de una tienda de campaña, y que implica respeto por sus derechos. Porque son reales, y sus necesidades también lo son, tenemos que seguir trabajando y nos queda mucho por hacer. Los desplazados del Congo y los refugiados de todo el mundo no se encuentran tan lejos. Están a tan sólo un clic de tu ordenador. Conócelos en EACNUR. La Compañía de Jesús -institución propietaria de donde trabajo- también presta un gran servicio en materia de atención a refugiados.

1 comentario:

Maider Gorostidi dijo...

en pequeñito y por escribirlo en algún sitio, gracias por tu generosidad

un abrazo